La historia de la Abadía

Por Javier Vila, anfitrión

La historia de la Abadía

Lo que ha llegado a nuestros días, sólo la Iglesia de San Agustín es de comienzos del siglo XVII, se trata de uno de los edificios del barroco manierista  de la arquitectura toresana.

Formó parte del monasterio de Nuestra Sra. de Gracia fundado a mediados del siglo XVI como iglesia de San Pelayo, casa masculina de la orden Agustina de Toro. La regía un Prior dependiente del monasterio-abadía benedictina de San Zoil, en Carrión de los Condes.

Son los arquitectos Juan de Répide y Francisco Cillero los que finalmente elaboran las condiciones y los planos. Fué Répide, quien concibió la planta de la iglesia y Sillero trazó el frontispicio.

La iglesia se construyó de planta de cruz latina, con una capilla hornacina lateral bajo la advocación de Nuestra Sra. de Gracia y en los últimos tiempos de Santa Rita.

El crucero se cubre con media naranja sostenida por pechinas, y la nave con bóvedas de lunetos sustentados por fajones sobre pilastras adosadas. Toda cubrición va decorada con yeserías geométricas y de poco resalte y en las pechinas se pintaron cuatro santos.

La rehabilitación del edificio, para mi como profesional, ha sido fascinante, un acto de amor, ante todo un reto profesional y pasional, una especie de juguete de por vida, intergeneracional muy dilatado en el tiempo. Todo por poderlo pensar, saborearlo lentamente y ejecutarlo con emoción intensa, que cobra la misma importancia con la que un niño de mirada pura se enfrenta “con pálpito” al juego seductor.